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  FRACTURA DE TOBILLO  
 

Las fracturas de tobillo son las lesiones del extremo distal de la tibia y/o el peroné. Pueden asociarse a ruptura de los ligamentos que dan estabilidad a la articulación. Suelen producirse por movimientos bruscos de angulación o torsión de la pierna sobre el pie fijo en el suelo (ej. caída al caminar, torcedura, etc), pero también pueden producirse a partir de golpes directos sobre esa región (frecuente en actividades deportivas). El sobrepeso y el tabaquismo aumentan la incidencia de estas lesiones. Al formar parte de una articulación, es fundamental restaurar la anatomía normal, ya que de lo contrario se favorece la pérdida de movilidad (rigidez), desejes, dolor crónico y artrosis precoz.

ANATOMÍA:
La articulación del tobillo está compuesta por tres huesos: extremo distal de la tibia (llamado maléolo interno), extremo distal del peroné (maléolo externo) y el astrágalo. Se encuentran unidos entre sí por fuertes complejos ligamentarios encargados de darle la estabilidad.

PRESENTACIÓN CLÍNICA:
Imposibilidad o dificultad para caminar, dolor localizado y severo, gran inflamación inmediata al traumatismo, hematoma que puede extenderse al pie, ampollas, deformidad en el tobillo.
Ante todo traumatismo de tobillo importante, se deben realizar radiografías para confirmar el diagnóstico y determinar si será necesario tratamiento quirúrgico.

TRATAMIENTO:
Las fracturas pueden dividirse en estables e inestables; considerando que es estable cuando el desplazamiento de la fractura es insuficiente como para comprometer la movilidad a largo plazo y, a pesar de la lesión, mantiene su estructura anatómica. En estos casos, el tratamiento puede consistir en mantener el tobillo inmovilizado (bota o valva de yeso, Walker) para permitir que esté en reposo y consolide el hueso (aproximadamente 6 – 8 semanas), período durante el cual no está permitido el apoyo ya que puede convertirse en una fractura inestable.
Si los fragmentos óseos se encuentran fuera de lugar (desplazados) o el tobillo es inestable, es decir, no cumple con los criterios descriptos anteriormente; será necesario el tratamiento quirúrgico. De acuerdo a las características propias de la fractura existen diversas técnicas quirúrgicas con indicaciones específicas. Para estas decisiones separamos a las fracturas de tobillo en 3 Tipos (A, B, C incrementándose en gravedad) según a qué nivel del peroné (maléolo externo) se produjo la fractura.
En la actualidad, la mayoría de las fracturas de tobillo son de tratamiento quirúrgico y es imprescindible restaurar la anatomía de la articulación. El tratamiento consiste en realizar una reducción de la fractura y osteosíntesis. Habitualmente, se utilizan placas con tornillos, tornillos solos, clavijas y a veces, para la reparación ligamentaria, arpones.

REHABILITACIÓN:
En cualquiera de los tratamientos indicados es imprescindible mantener el tobillo elevado y con frío local para una mejor recuperación.
La rehabilitación del tobillo operado dependerá del tipo de fractura y la reducción lograda. Según el caso, el tiempo de consolidación varía y la autorización para la carga (pisar) la dará el cirujano. En general, es de entre 6 y 8 semanas, pero puede llegar hasta 2 a 3 meses según la evolución clínica y radiográfica del callo de fractura. Igualmente, luego de las primeras 2-3 semanas postoperatorias, se comienzan ejercicios de movilidad y fortalecimiento muscular para disminuir al mínimo la hipotrofia muscular por inactividad y falta de carga del peso corporal.

Clasificación
Dividimos a las fracturas de tobillo en 3 Tipos (A, B, C incrementándose en gravedad) según a qué nivel del peroné (maléolo externo) se produjo la fractura. Pueden comprometer o no la articulación tibio peronea inferior (sindesmosis):

Tipo A: Fractura del maléolo externo y/o interno por debajo de la sindesmosis
Tipo B: Fractura del maléolo externo y/o interno al mismo nivel que la
sindesmosis
Tipo C: Fractura de maléolo externo y/o interno por arriba de la sindesmosis

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Cirugía de Tobillo 2014. Nuevos enfoques en medicina deportiva.
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